Jardines del Triunfo - Introducción Gran Vía de Colón - Escuela Normal - Instituto Padre Suárez - El "Americano" - Palacio Mullër - Convento de Santa Paula - Iglesia del Sagrado Corazón - Iglesia de Santiago - Tesorería General de la Seguridad Social - Hotel Eurostar - Banco de España - Gran via 11- 14 - Reja - Banco de Santander - Banco de Colón - Caja Rural - Plaza de Isabel la Católica - Monumento a Isabel la Católica y Cristóbal Colón

Las primeras reseñas se remontan al siglo XI, cuando, según reseñas musulmanas, esta área estaba ocupada por una basílica visigoda muy apreciada. Esta basílica, ubicada junto a la Puerta de Elvira, fue destruida por el emir zirí Yusuf ben Tesufin.
Durante el siglo XIII, y debido al aumento de la población, esta zona, extrarradio de la ciudad, se convirtió en un cementerio musulmán. Estaba limitado por una muralla unida por un lado a las fortificaciones del Albayzín y por el otro con la muralla exterior de la ciudad.
Con la llegada de los Reyes Católicos, el cementerio fue clausurado y parte de la muralla destruida. En la zona más alta de la pendiente, situada por encima de lo que hoy son los Jardines del Triunfo, se empezó a construir el Hospital Real. Este comenzó a funcionar en 1525, lo que propició el aumento de la población en la zona y su desarrollo urbanístico.
Pero fue durante los siglos XVI y XVII, cuando este sector se convirtió en un importante y populoso barrio. En 1618, y para rememorar el voto a la Inmaculada Concepción, se instaló un monumento en forma de columna con una imagen de la virgen en su parte superior, frente al Cuartel de la Merced. Se convirtió en un espacio de esparcimiento donde la población celebraba fiestas y verbenas.
A principios del siglo XIX, volvió a tomar relevancia con la ocupación francesa, y hasta 1840, fue el lugar donde se realizaban las ejecuciones públicas. La más recordada fue la de Mariana Pineda ajusticiada aquí, (hoy Plaza de la Libertad), en el año 1831.

Tras la expulsión de los franceses, ya en 1856, el Alcalde D. Manuel Gadeo y Subiza transformó el infame lugar en un pequeño parque con jardines y fuentes, hasta que en 1879 comenzó la construcción, junto al Hospital Real, de la Plaza de Toros del Triunfo, más conocida por “La Chata”, teniendo su inauguración en 1880 y dejando de funcionar en 1948. Durante su corta vida, sufrió un huracán y un incendio. Con la demolición de la plaza, empezó la gran reforma del Triunfo.

Con la apertura de la Gran Vía de Colón y la construcción de “La Normal”, la columna del monumento a la Virgen Inmaculada quedó aislada, y en 1960 se trasladó a su emplazamiento actual. Justo detrás de esta y delante del Hospital Real se ubicó una monumental fuente de 75 metros de largo, con juegos de luz y agua. También se dotó el espacio de amplios paseos y jardines de innegable belleza y valor botánico, que actualmente, están rodeados por una verja que se cierra de noche.


Su construcción a finales del siglo XIX conllevó la demolición del 20% de la superficie entonces de la ciudad. El proyecto fue auspiciado por la Cámara de Comercio granadina, financiada por el Ayuntamiento y por la industria azucarera, y encargado al arquitecto municipal Modesto Cendoya. La vía fue urbanizada entre 1895 y 1934, levantándose cincuenta y dos edificios. Incorpora a lo largo de su recorrido una destacada serie de ejemplos de arquitectura ecléctica y modernista.
(El eclecticismo, en arquitectura, es una tendencia que mezcla elementos de diferentes estilos y épocas de la historia del arte y la arquitectura. Nacido en Francia entre 1860 y finales de los años 1920.) (El modernismo, conocido también como “Art Nouveau”, fue la corriente de renovación artística desarrollada a finales del siglo XIX y principios del XX, durante el periodo denominado “Fin de Siècle” y “Belle Époque”. Era una ruptura con los estilos dominantes de la época, tanto los de tradición academicista, el eclecticismo, como los rupturistas, realismo e impresionismo. En la estética nueva que se trató de crear, predominaba la inspiración en la naturaleza a la vez que se incorporaban materiales novedosos derivados de la Revolución Industrial, como el acero y el cristal).
La idea era sustituir la calle Elvira, la principal arteria de la ciudad antigua, por una de mayores dimensiones que uniera la estación ferroviaria de Andaluces (construida en 1874) con una futura estación que pusiese en contacto la capital granadina con la costa (este proyecto no se llevó a efecto), al mismo tiempo que sirviera para sanear el centro de la ciudad.
La Cámara de Comercio aprobó el proyecto en 1890, el Ayuntamiento en 1891, y el Gobierno Central lo declaró de utilidad pública en 1894. El proyecto consistía en una gran avenida de 821 m. de largo, 20 m. de ancho y un espacio de 20 m. a cada lado de la calle para nuevas construcciones. El dinero para su apertura lo aportaron el Ayuntamiento y la Sociedad Anónima la Reformadora Granadina, creada, fundamentalmente, con capital de los industriales azucareros y presidida por Don Juan López Rubio. El proyecto de la calle fue firmado por Modesto Cendoya, arquitecto municipal, aunque intervinieron otras personas como Francisco Giménez Arévalo (maestro de obras).
El proyecto, que, en general, fue bien acogido por los ciudadanos, contó con la oposición y crítica de personajes importantes de la ciudad. Entre los que destacamos a Ángel Ganivet, quien, en su libro Granada la Bella (escrito en 1896), critica la ciudad moderna; D. Manuel Gómez-Moreno, pintor y arqueólogo, y D. Francisco de Paula Valladar y Serrano, periodista, historiador, novelista y cronista de la ciudad. Estos dos últimos se opusieron por el daño irreparable que ocasionaba la apertura de la calle al patrimonio artístico e histórico de la ciudad ya que dividía la antigua medina musulmana y suponía la desaparición de edificios históricos como el Palacio de Cetti Meriem o Casa de los Infantes (derribado en 1895), la Casa de Diego de Siloé (derribada en 1899), la Casa del Marqués de Falces, el Colegio de San Fernando (derribado en 1918), el Colegio Eclesiástico y la Casa de los Seises, estos tres últimos anejos a la catedral y el Convento del Santo Ángel Custodio en 1933.
También se produjo un cambio social, ya que las clases populares que habitaban la zona: jornaleros, artesanos, agricultores, modistas, etc., se vieron desplazados por sedes de bancos, sedes de las industrias azucareras, profesionales liberales, comerciantes, militares, etc.
La calle se abrió entre 1895 y 1903 y la mayor parte de los edificios se construyeron entre 1897 y 1933. La tipología de los edificios es muy variada. La mayor parte de ellos tiene un uso residencial, pero también encontramos sedes bancarias, servicios administrativos y edificios religiosos. Las construcciones no presentan un estilo homogéneo y predomina una mezcla de estilos. Hay edificios de influencia francesa (edificios de la caja Rural o Cortefiel); otros de estilo historicista: neoplateresco (Palacio Müller), neogótico (Iglesia del Sagrado Corazón o fachada del Convento de Santa Paula), neoclásicos (Banco de España) y modernista (la mayor parte de las viviendas).
El martes 9 de junio de 1914 pasó por primera vez el tranvía por la moderna calle, aun todavía sin adoquinar, ya el 11 del mismo mes, la gente acudió a la primera corrida del Corpus en el tranvía Puerta Real- Gran vía-Cocheras. Y el último tranvía que recorrió dicha calle fue el día 31 de mayo de 1959, Domingo de Feria.
En 1961 el edificio de Correos, en la cabecera de la calle, fue demolido y sustituido por la plaza de Isabel la Católica. En los años 70 y 80 del siglo XX se construyeron algunos edificios que rompieron la estética de la calle y que son el resultado del derribo de edificios que se construyeron en el primer tercio del siglo XX, siendo la mayor barbaridad la construcción del edificio del Banco Santander situado detrás del monumento a Isabel la Católica y que ha roto la perspectiva que se tenía desde la Gran Vía sobre Sierra Nevada; también desapareció el Teatro Olimpia para levantar un bloque de pisos.
La época peor fue durante la alcaldía de José Luis Pérez Serrabona 1968-74, aunque también se produjo algún derribo en la época de Antonio Jara. Además de los edificios que se demolieron, se permitió elevar la altura de los edificios, tanto de los nuevos que se construyeron como de los edificios antiguos.
La última remodelación (ampliar aceras, reducir tráfico y nueva iluminación) ha intentado recuperar la calle para que los granadinos y los visitantes de la ciudad puedan pasear.

La Escuela Normal de Magisterio se creó el 30 de septiembre de 1846 como “Escuela Normal-Seminario de Maestros de Instrucción Primaria de la Provincia de Granada”. Después de pasar por distintas sedes, con la reforma de los estudios de magisterio de 1931, que unificaba las normales masculina y femenina, se decide hacer una nueva, y se elige como lugar la ubicación actual.
Las obras comenzaron en 1924 con proyecto del arquitecto Antonio Flores y con la dirección de obra del arquitecto granadino Leopoldo Torres Balbás. En el curso 1933-34 fue inaugurada por el presidente de la República Niceto Alcalá Zamora, y comenzó a funcionar el 1 de octubre de 1933.
El edificio lo podemos enmarcar dentro de la corriente historicista de principios del siglo XX. En él se mezclan los elementos clásicos (la composición del conjunto y la distribución simétrica de los huecos) con los elementos de tradición mudéjar (elementos decorativos y el empleo del ladrillo). Hay que tener en cuenta que Leopoldo Torres Balbás era arquitecto conservador de la Alhambra. Su estética es muy diferente del resto de la calle.
El edificio consta de dos plantas y una tercera que viene representada por los torreones. El interior se estructura en torno a dos grandes patios.
El mobiliario fue diseñado por el artista y profesor de dibujo de la institución Hermenegildo Lanz.
Desde 1990 es un edificio administrativo en el que se encuentra la Delegación del Gobierno y la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía, entre otras.
Pilar de Berta Wilhelmi

Ubicado en un lateral de La Normal, al final de la Calle Gran Vía de Colón, en la confluencia de la Avenida del Hospicio y Avenida de la Constitución, mirando a los Jardines del Triunfo y al Intituto Padre Suárez.
El nombre le viene dado en honor a Berta Wilhelmi, una señora de origen alemán, pero granadina de adopción, que se mudó a Granada, siendo niña, con su acaudalada familia a hacer negocios en la provincia. Vivió en Granada hasta su muerte en 1934. Destacó como empresaria, pero por lo que más se le conoce es por su labor social y como luchadora por los derechos de la mujer: creó las primeras colonias infantiles de Granada, creó un colegio mixto y una biblioteca popular en Pinos Genil, donde se instaló al principio la familia, creó centros antituberculosos, destacando el Hospital de la Alfaguara, etc.
Este pilar se encontraba en la casa que Dª Berta tenía en el Paseo del Salón. Cuando se decidió derribar la casa, los herederos ceden al Ayuntamiento el pilar en 1984.
El pilar consta de una pila rectangular, un frontal, también rectangular, y tres caños de bronce.
En el centro del frontal se ve una cartela con las letras D. W. H corresponde a sus apellidos de casada, Dávila Wilhelmi Heinrich.
Todo el conjunto está realizado en piedra gris de Sierra Elvira.

El Instituto fue creado en 1845 adscrito a la Universidad de Granada y es el más antiguo de la ciudad. En su primera etapa estuvo ubicado en el Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago, posteriormente se trasladó al edificio del actual Conservatorio Superior de Música, las dos ubicaciones muy cerca de la universidad, ya que la Universidad, en esos momentos, tenía su sede en la actual Facultad de Derecho, al lado de la iglesia de San Justo y Pastor.
Ante la falta de espacio, se piensa en la creación de un edificio nuevo. Se eligen para ello unos terrenos en la Gran Vía. En 1904, con la llegada a la ciudad de Alfonso XIII, se coloca la primera piedra y, después de varias vicisitudes, se ocupa el edificio el 10 de enero de 1918, aunque no se termina hasta 1923. El 11 de enero de 1934 se decide ponerle el nombre de Padre Suárez y el 13 de febrero fue autorizado en la Gaceta de Madrid.
El principal arquitecto que intervino en el proyecto y la ejecución del mismo fue Fernando Wilhelmi Manzano. El edificio, desde el punto de vista artístico, combina elementos historicistas (Renacimiento y Barroco) con elementos modernistas de influencia catalana. Su interior se organiza en torno a dos grandes patios. El vestíbulo y la escalera central son monumentales.
De las dependencias interiores destacan: el Salón de Actos, la gran Biblioteca, con fondos bibliográficos que van del siglo XVI hasta el siglo XX, y su Museo de Ciencias Naturales, de 220 m2, inaugurado en febrero de 1997, y que es un motivo de orgullo para el centro (durante un tiempo fue el mejor museo de Ciencias Naturales de Andalucía).
También conserva una importante colección de retratos y cuadros de diversa temática. En muchos casos, son donaciones de los profesores de dibujo del propio centro.
Entre sus alumnos más ilustres podemos destacar: Ángel Ganivet, Federico García Lorca, Francisco Ayala, Emilio Orozco o Elena Martín Vivaldi, entre otros.
* Una curiosidad: los escudos que coronan la portada fueron manipulados durante la 2ª República para borrar la Flor de Lis, símbolo de la monarquía borbónica, y la corona, para sustituirlos por la corona y castillos republicanos.

El siguiente edificio es uno de los más representativos de toda la calle. Le llaman “el Americano” porque, un inmigrante, Juan Giménez Guerrero, que se había enriquecido en América (se le apodaba el americano), compró en 1910 el solar por 120.000 pesetas. En este espacio hay construidas tres casas independientes, pero con una estética común. Su estilo modernista es muy cercano al modernismo catalán. Llama la atención su color y la combinación de líneas horizontales (las balaustradas de las ventanas) y verticales (los balcones, combinación de metal, madera y cristal). El edificio fue realizado por el arquitecto Francisco Prieto Moreno en el año 1912.
Este edificio nos sirve para dar a entender en breves palabras lo que es el Modernismo. Este estilo artístico se encuentra a caballo entre los siglos XIX y XX. Es una manifestación burguesa con un componente ornamental muy fuerte inspirado en la naturaleza, la flora y la fauna, y en el que predominan las formas onduladas que transmiten fuerza y vitalidad. En lugar de copiar las formas clásicas (columnas, frontones, huecos simétricos, etc.) se busca la inspiración en las formas retorcidas de la naturaleza y la asimetría. Es un arte historicista en cuanto que sus edificios nos recuerdan a estilos anteriores: Románico, Gótico, Renacimiento o Barroco, pero tratados con una estética diferente. También se hace un uso, en algunos casos exagerado, de las escayolas y los materiales nuevos: hierro y cristal.

Este palacio es obra del arquitecto granadino Ángel Casas Vílchez, arquitecto elegantísimo que solía dirigir sus construcciones con guantes y bastón. Esa elegancia personal la transmitió a la obra.
El edificio fue proyectado para los herederos de la familia Rodríguez-Acosta, emparentados con otra rica familia granadina, la familia López de la Cámara, aunque en realidad los que vivieron en ella fueron la familia Müller, propietarios de la azucarera de Santa Juliana, actual sede de la exposición de la Feria de Muestras de Armilla. Este edificio es conocido como «el palacio encantado» porque su propietario, D. Antonio Müller, se suicidó en él, según la leyenda que corre por Granada, el día de su inauguración. La realidad es que fue posteriormente, parece ser que el motivo fue la defensa de su honor.
La obra se realizó entre los años 1913-1916 y, como todas las obras de este arquitecto, tiene un marcado carácter historicista. Es el único edificio de la Gran Vía firmado por su autor.
Su exterior representa un modelo clásico de estética plateresca y, hablar de plateresco, es hablar de una profusa decoración: medallones con cabezas humanas, grutescos (combinación de elementos vegetales, figuras humanas y seres mitológicos), decoración de candelieri (franjas con una típica decoración vegetal), mascarones en la fachada principal y cresterías con pináculos que rematan el edificio.
En su interior encontramos salones lujosamente decorados, una sala árabe de valor considerable, artesonados y obras de carpintería de calidad, azulejos, vidrieras, etc. (las últimas son concesiones al modernismo).
La familia Müller estuvo viviendo en el palacio hasta 1940, año en el que D. Antonio Gallego Burín, recién nombrado Gobernador Civil de Granada (antes había sido alcalde de la ciudad, 1938-40 y luego sería de nuevo alcalde 1941-51), propuso su compra para sede del Gobierno Civil, que se encontraba en ese momento en una parte de la actual Facultad de Derecho.
El edificio se puede visitar, pero hay que solicitarlo con tiempo en las oficinas del propio edificio. Tiene una zona pública, como Subdelegación del Gobierno, que es visitable, y otra privada, como residencia del subdelegado, que no se puede visitar.
* Pozo Airón (C/ Postigo de la Cuna. Entrada por Azacayas)
Hubo en Granada un pozo llamado Airón. A esta sima de origen antiquísimo (ibero o árabe) se le atribuía el poder de minorar la fuerza destructiva de los sismos al permitir que la tierra eructase por ella. Allí moraría el dios/demonio prerromano Airón, guardián de las aguas,
ríos y simas. En la etapa musulmana se cuidaron de mantenerlo abierto para que por él eructase la tierra, expulsara sus gases, y minimizar los terremotos. Hasta que los cristianos de principios del XVII comenzaron a cegarlo y se dispararon los temblores. Los terribles terremotos de 1778 abrieron un debate entre la sociedad granadina que, en su mayoría, se pronunciaba por abrirlo de nuevo e incluso horadar algunos más en la zona para calmar las fuerzas del inframundo.
Este lugar se anegaba regularmente con las escorrentías de la ladera del Zenete; esa fue la causa de que, en 1614, la ciudad decidiera drenarla con la construcción del Darro del Boquerón, que conducía las aguas directamente al boquete (o boquerón) abierto en la muralla a la altura de la puerta del mismo nombre (llamada Batrabayón en tiempo musulmán). Allí había un aljibe, pilar o azacaya para dar de beber a los animales cuando regresaban del campo, por lo cual tomó el nombre de Azacayas, entre la puerta del Boquerón y la calle Elvira. Fue cegado definitivamente con la construcción de la Gran Vía.

El convento fue fundado a comienzos del siglo XVI (1531-1540). Sus fundadores fueron: D. Jerónimo de Madrid, Abad de Santa Fe, y, a la muerte de éste, D. Antonio de Vallejo, caballero granadino. El convento fue ocupado en 1543 y, salvo algunos años, durante la desamortización y la 2ª república y la guerra civil, fue habitado hasta el 1 de junio de 1977 en que las monjas lo abandonaron para trasladarse al Monasterio de San Jerónimo.
El nombre de Santa Paula viene del nombre de la fundadora de la Orden: Santa Paula, una patricia romana, que al enviudar conoció a San Jerónimo y los dos se establecieron en Belén donde fundaron un convento masculino y otro femenino (386). La organización actual de la orden procede del siglo XIV (15 de octubre de 1373).
El monasterio es de estilo renacentista-mudéjar, aunque la fachada de Gran Vía es de tipo historicista, neogótica, del siglo XX, proyectada por el arquitecto Juan Montserrat y Vergés, arquitecto que tiene varias obras en la Gran Vía.
El monasterio se fundó sobre la cesión de varias casas que posteriormente serán remodeladas o demolidas para adaptarse a las necesidades de sus moradoras, sobre todo para la construcción de la iglesia y el claustro con sus distintas dependencias: Refectorio, sala capitular, etc.
En su interior destaca el claustro renacentista, la iglesia, de planta de salón y cubierta de madera, y la casa morisca.
Delante del edificio hay una cartela que nos da una breve reseña del mismo. Pueden ustedes pasar y, si preguntan en recepción, les permiten ver el Claustro y el Patio morisco. La Iglesia es el comedor del Hotel.

Entre los primeros derribos importantes para la apertura de la Gran Vía, se encontraban las Casas de la Inquisición. Una demolición que no debió costar demasiado trabajo, pues en 1823 ya había sido saqueado y demolido alguno de los edificios, ante el temor de la posible restauración de la institución. Las casas eran varias: la del inquisidor mayor, la de los inquisidores y las cárceles secreta y perpetua, situadas frente a la parroquia de Santiago, con fachadas a la calle Elvira y otras callejas que llevaban apelativos alusivos al Santo Oficio.
Según Gómez Moreno, estas casas estaban completamente derribadas para el 4 de mayo de 1897, pues en esa fecha se ponía la primera piedra del nuevo templo de los Jesuitas, el Sagrado Corazón de Jesús, que sería terminado antes de finalizar el siglo.
Esta iglesia fue el primer edificio que se construyó en la Gran Vía. Se empezó en 1897 y se acabó en 1900. Sus autores fueron el arquitecto Juan Montserrat y Vergés y Francisco Rabanal Fariñas que ya había trabajado para los jesuitas construyendo el Colegio Máximo de Cartuja (1894).
La Iglesia está construida dentro del historicismo artístico que caracteriza a las obras de finales del XIX y principios del XX, concretamente en estilo Neogótico (arcos apuntados y bóvedas nerviadas) con toque Mudéjar (uso del ladrillo exterior).
En la fachada destacan los tres arcos apuntados, realizados en piedra, que dan acceso al interior, el gran arco apuntado central con adornos góticos, y las torres realizadas en ladrillo y rematadas con piedra.
El interior es de una sola nave, con coro a los pies y cabecera poligonal, cubierta con bóvedas nerviadas. Destaca la escultura del Cristo de la Buena Muerte del siglo XVII.

Se estableció en 1501 sobre una mezquita, cuyo nombre era “Gima Darax”. Empezó a construirse en torno a 1525 siguiendo la traza de Rodrigo Hernández. El proyecto original comprendía una nave con cinco capillas a ambos lados, portada principal, portada lateral y una torre. El proyecto quedó pequeño y la obra se amplió hasta 1543. Más tarde, en 1553, Cristóbal Barreda dirigiría las obras para ampliar la capilla.
En esta iglesia se bautizó el escultor Pedro de Mena y Medrano (20 de agosto de 1628); y reposan los restos del arquitecto Diego de Siloé (1495-22 de octubre de 1563).
Sufrió importantes reformas por haber sido afectado por un terremoto en 1884. Posee una notable portada, importantes artesonados y otros elementos artísticos de interés como el arco toral de medio punto y el gran alfarje mudéjar de la capilla mayor.
La fachada, datada del año 1602, trazada por Ambrosio de Vico. Costa de dos cuerpos:
- Cuerpo principal: cuenta con un arco de medio punto, ménsula en clave y molduras rehundidas en rosca y enjutas.
- Cuerpo superior: tiene una hornacina con una imagen de Santiago Apóstol, realizada probablemente por Bernabé de Gaviria. El escudo heráldico que corona la portada es del arzobispo Castro.
La portada secundaria se perdió totalmente y no se han encontrado documentos gráficos que puedan dar una idea de cómo era.
La torre, de estilo mudéjar, fue demolida tras sufrir graves daños en el terremoto de 1884.
Otras modificaciones tuvieron lugar con la demolición de las casas de la Inquisición, como consecuencia de la construcción de la "Gran Vía" de Granada.
La iglesia cuenta actualmente con una nave con capillas a ambos lados. Tan solo basta echar una vista al templo para diferenciar las partes que corresponden a la antigua nave. Lo mismo ocurre con las capillas laterales: mientras las originales se encuentran abiertas con
arcos ojivales, las otras lo hacen con medio punto, siguiendo el diseño de Cristóbal Barreda durante 1553.
Un arco separa la nave y la Capilla Mayor. Esta está cubierta de una armadura mudéjar octogonal apoyada en trompas (dos en concha y dos en forma de lazo). Estas serían realizadas por Martín Escobar y Miguel Gutiérrez.
El púlpito es moderno, realizado en 1970 por Francisco Vallejo.
* Frente a este templo se encontraba la sede de la Inquisición Española en Granada, lo que favoreció que en su fachada se colgaran Sambenitos y que se celebrasen autos de fe hasta 1830, cuando la Inquisición fue disuelta.
(El sambenito era una prenda utilizada originalmente por los penitentes católicos para mostrar público arrepentimiento por sus pecados, y más adelante por la Inquisición española para señalar a los condenados por el tribunal, por lo que se convirtió en símbolo de la infamia. Originariamente se trataba de un saco de lana bendecido por el cura, de donde viene el nombre de “saco bendito” que da lugar a sambenito por asimilación fonética con San Benito.)

El nombre popular con que se conoce a este edificio es el de "la Perra Gorda". Le viene porque en las primeras cotizaciones del seguro de vejez al trabajador le correspondía pagar 10 céntimos al mes y eso le daba derecho a una pensión de 1 peseta al día a la hora de la jubilación. La moneda de 10 céntimos se creó en 1870, después de la Revolución Gloriosa de 1868 que derrocó a Isabel II. Esa moneda llevaba en el reverso un león, pero, por la impericia del grabador, parecía un perro famélico y la gente empezó a llamar a la moneda «la perra». Para diferenciarla de la moneda de 5 céntimos, se le llamó “perra gorda” y a la moneda de 5 céntimos “perra chica”. Con la “perra gorda” pagaba el trabajador su cotización.
El edificio, artísticamente hablando, está entre la corriente historicista de principios del siglo XX y la nueva corriente racionalista. Su arquitecto fue José Fernández Figares, aunque también intervino, diseñando el mobiliario del edificio, Hermenegildo Lanz, cuya profesión era la de pintor y profesor de dibujo en la Escuela Normal de Maestros.
Después de unos años cerrado, el edificio fue remodelado y adaptado a las necesidades actuales, abriendo sus puertas en 2007.

En el número 20 de la calle encontramos el Hotel Eurostar, establecimiento hotelero de lujo instalado en un edificio de estética renacentista en un solar adquirido en 1899 por Francisco de Paula Barrecheguren Montagut (1881 – 1957). El 11 de febrero de 1901 se concedió la licencia de obras para poder construir en el solar y el 11 de diciembre de 1902 se terminó la construcción y se concedió la licencia de primera ocupación. El arquitecto que diseñó y dirigió la obra fue Juan Monserrat y Vergés, reconocido arquitecto que trabajaba en Granada. En 1907 sufrió una primera reforma dirigida por Juan Oliveras. La última remodelación, realizada en 2007 por los arquitectos Santiago Oliveras Contreras y Ángel Oliveras López, padre e hijo, ha dado lugar al hotel actual.
Al hacer la remodelación, se encontró en el subsuelo una casa almohade del siglo XII con un nevero del siglo XVI para guardar nieve. Los restos arqueológicos son visibles a través de unos cristales de seguridad. No hace falta entrar al hotel para poderlos ver. Por las cristaleras que dan a Gran Vía se pueden observar.
En este edificio, antiguamente n.º 18 de la Gran Vía, vivió Francisco de Paula Barrecheguren y su mujer Concha García durante 22 años. Fueron los padres de una joven que nació aquí, muy conocida en Granada y que en la actualidad tiene abierto un proceso de canonización en Roma: Conchita Barrecheguren García (1905-1927). Cerca del Hotel Alhambra Palace está el Carmen de Conchita Barrecheguren, entonces propiedad de la familia, donde fue llevada, por orden de los médicos, para curarse de la tuberculosis que padecía y donde murió antes de cumplir los 22 años. El padre, Francisco Barrecheguren Montagut, después de la muerte de su esposa (tuvo episodios de locura por los que estuvo ingresada cuatro veces en el hospital), ingresó en la orden de los Redentoristas y tiene abierto también un proceso de beatificación. Padre e hija están sepultados en la Iglesia del Perpetuo Socorro (los Redentoristas) en la primera capilla, entrando, a mano izquierda.

Fue la sede del antiguo Banco de España hasta 2004, convertido, tras una larga polémica entre Ayuntamiento y Junta de Andalucía, es la sede de la Fiscalía General del Tribunal Superior de Justicia y Escuela de Fiscales y Secretarios Judiciales de Andalucía. Actualmente lo ha comprado la Diputación de Granada.
El edificio se construyó en 1933, durante la 2ª República, por el arquitecto Secundino Suazo, siendo el último edificio en construirse en esta primera época. El 31 de diciembre de 2004 dejó de cumplir su función como entidad bancaria.
Su forma exterior, salvo algún matiz, como el desplazamiento de la puerta de acceso con el que se rompe la simetría de la fachada, semeja un templo corintio con pilastras acanaladas o estriadas de orden gigante. Esta concepción del edificio bancario rompe, por una parte, con la tradición de tener oficinas bancarias en edificios destinados a otros fines, y, por otra, convierte al edificio bancario en lo que debía ser: el templo del dinero.

En este lugar estuvo con anterioridad el Convento del Santo Ángel Custodio. Las monjas que habitaban el convento llegaron a un acuerdo con el banco y se trasladaron al edificio del banco en San Antón, mientras que el banco derribó el convento para hacer el Banco nuevo.

El edificio número 11 fue diseñado por el arquitecto granadino, de ascendencia alemana, D. Fernando Wilhelmi Manzano en el año 1915.
El edificio, en su origen, tuvo una doble función: Bancaria (fue sede del antiguo Banco de Madrid) y residencial.
Del edificio destaca su fachada por su acusada monumentalidad:
– En el primer piso encontramos dos pilastras jónicas en los laterales y dos grupos de tres cariátides en la parte central que sirven de soporte al balcón corrido del segundo piso.
– Entre el segundo y tercer piso destacan dos grandes columnas corintias sobre las que se apoya un gran entablamento en el que descansa el balcón de la cuarta planta.
El edificio se remata con unos pequeños pináculos de bolas. Los elementos que sobresalen en la fachada nos permiten hablar de una fachada historicista en la que destacan elementos clásicos con un leve toque manierista que le confieren una monumentalidad que contrasta con el resto de edificios de la calle.

El edificio de Gran vía número 14 perteneció a la familia Rodríguez-Acosta. Fue diseñado por el arquitecto Juan Monserrat y Vergés en 1902 siguiendo la corriente historicista del momento, concretamente con un corte clasicista, pero con concesiones al modernismo en los balcones cerrados o con barandas de forja. En este edificio vivió el pintor José María Rodríguez-Acosta y aquí nació su sobrino Miguel Rodríguez-Acosta Carlströn (su madre era sueca), pintor, grabador, ilustrador, académico, editor y mecenas. D. Miguel es el presidente desde 1953 de la Fundación Rodríguez-Acosta, una de las fundaciones culturales más importantes de la ciudad.
La Fundación fue creada en 1941 por el legado testamentario del pintor José María Rodríguez-Acosta y tiene su sede en un carmen construido entre 1914 y 1928 cerca de las Torres Bermejas, en la colina del Mauror, próximo a la Alhambra. Este carmen fue declarado monumento nacional en 1982.

La reja, realizada en estilo neogótico, se colocó en 1915 delante de la plazoleta que hay frente a la puerta de acceso a la Capilla Real. En los años 40 del pasado siglo, se levantó de su ubicación original para colocarla en el lugar que ocupa actualmente. Para realizar esta operación, se dividió la reja en dos partes: la parte principal, con su portada monumental, se colocó en la Gran Vía, mientras que la parte más pequeña se ubicó al final de la calle Oficios para separar la calle de la Plaza de Alonso Cano y de la Alcaicería.

Este edificio fue proyectado por el arquitecto Ángel Casas el 1 de enero de 1919 en un solar que albergó el primer gran cine de Granada, el Cine Lux Edén. El Edén era un solar con sillas y tablas para sentarse bajo un toldo. La construcción corresponde al estilo historicista y ecléctico propio de principios del siglo XX. El edificio cumple una doble función: bancaria y residencial.
Se organiza en tres cuerpos:
-En el primero aparecen pilastras almohadilladas (concesión al Renacimiento) con vanos rematados por arcos carpaneles (concesión al Gótico).
- El segundo, enmarcado por dos cornisas, se estructura en tres pisos, el primero con balcones de piedra apoyados sobre la cornisa, y los otros dos, con balcones de forja (propios del Modernismo). Si nos fijamos bien, vemos que el cuerpo está dividido en calles delimitadas por dobles pilastras gigantes (concesión al Barroco).
- El cuerpo superior, con dobles huecos que los otros, está rematado por una balaustrada en donde se alternan pináculos y granadas coronando el edificio, y rematando la fachada principal, aparece un elegante reloj.

El Hotel Colón, diseñado por el arquitecto Juan Monserrat y Vergés en 1905 y construido entre 1906 y 1908 bajo la dirección del maestro de obras Francisco Giménez Arévalo (el mismo que diseñó el Palacio de los Patos (aunque sean gansos), en la calle Recogidas), es un importante ejemplo de la arquitectura historicista-ecléctica (se mezclan elementos de distintos estilos arquitectónicos: Gótico, Renacimiento, Barroco, con lo predominante en el momento, el Modernismo) que se inspiró en las construcciones que se realizaron en las reformas urbanas del 2º imperio francés, durante la 2ª mitad del siglo XIX, en la ciudad de París. Por esta circunstancia, se comentó que la Gran Vía granadina parecía una calle parisina.
El edificio no tuvo mucho éxito como hotel, por lo que en 1922 se actuó sobre él en un doble sentido: la parte baja sufrió importantes modificaciones para la instalación de unos almacenes comerciales, los famosos «Almacenes La Paz», (sobre los años 70 se instaló en estos locales el actual “Cortefiel”), mientras la parte alta fue adaptada como inmueble de renta.
Se estructura en tres cuerpos:
- El primer cuerpo se compone de bajos y entresuelo, dividido en calles por pilastras de orden gigante, apoyadas sobre grandes basamentos.
- El segundo cuerpo se compone de tres pisos, primero y tercero con balconadas con balaustres, mientras que el segundo tiene los balcones cerrados con forja (elemento muy modernista).
- El tercer cuerpo, separado del resto por una cornisa de modillones, alberga el ático y las buhardillas.
El edificio se remata con un cuerpo cilíndrico cubierto por una cúpula en la que destacan grandes óculos.
El edificio fue conocido, aún hay muchas personas mayores que lo siguen conociendo así, como el edificio La Paz. Esta denominación dio lugar a un dicho en Granada: «La Gran Vía tiene lo mejor de la guerra, empieza en el Triunfo y termina en la Paz».
* Breve referencia a los nº 4 y 6
Es el edificio donde se encuentra la famosa heladería “Los Italianos” desde 1936.
El arquitecto que diseñó el edificio fue Modesto Cendoya Busquet, de origen vasco y que trabajó en Granada como arquitecto municipal y arquitecto conservador de la Alhambra.
Su trabajo en la Alhambra fue polémico y fue destituido de su cargo. Intervino en obras significativas: Hotel Alhambra Palace, Casa de la Perra Gorda, fachada del Ayuntamiento, en el entorno de Santo Domingo, etc.

Este edificio fue proyectado en 1914 por el arquitecto Ángel Casas Vílchez por encargo del anticuario Enrique Linares García. Se construyó entre 1915 y 1917.
El diseño del edificio es una copia del proyecto que a finales del XIX se realiza para la sede de la Compañía de Aguas de Nueva York en París y que había ganado un concurso de fachadas en la capital francesa en 1899. Esto demuestra la enorme influencia parisina en el inmueble, lo mismo que en el Hotel Colón.
Su estilo es historicista-ecléctico, inspirado en los inmuebles parisinos de las reformas urbanas del 2º Imperio francés.
Su tipología responde a las dos actividades a las que estuvo y está destinado: la actividad financiera, en la parte baja, y la actividad residencial, en la parte alta, con viviendas de lujo.
Su estructura externa, similar al Hotel Colón, consta de tres partes:
- Un primer cuerpo compuesto de bajo y entreplanta, que fue donde se situaron las oficinas del Banco Central. Hoy, la Caja Rural.
- Un segundo cuerpo ocupado por las tres plantas intermedias que, si nos fijamos bien, se encuentran profusamente decoradas.
- El tercer cuerpo está compuesto por el ático y las buhardillas, muy de tradición francesa, separadas del resto por una sobresaliente cornisa de modillones.
Lo que más llama la atención del edificio es el chaflán que hay en la confluencia de Reyes Católicos con la Gran Vía. Este chaflán está rematado con un gran arco, sobre el que aparecen unos amorcillos y un águila con las alas desplegadas en actitud de levantar el vuelo. Todo está rematado con una pequeña cúpula con tejado de cobre.

Lo que es la plaza en sí es un espacio joven, ya que se inició su construcción en 1962. Para liberar el espacio que ocupa hubo que derribar una serie de edificios: el antiguo Teatro Gran Capitán, el Palacio de los duques de Luque (Palacio de los Córdova), el antiguo edificio de Correos y algunas casas construidas por los herederos de Álvaro de Bazán.
El caso más significativo fue el del Palacio de los Córdova. Sus propietarios, herederos de Gonzalo Fernández de Córdova (el Gran capitán), habían construido otro palacio en la calle Puentezuelas, el Palacio de las Columnas, hoy la facultad de Traductores e Intérpretes. La consecuencia fue el abandono del palacio primitivo y su deterioro. En 1919 lo compró el empresario Ricardo Martín Flores que, en lugar de restaurarlo, lo derribó para construir el Teatro Gran Capitán. Este empresario tuvo la precaución de conservar los elementos artísticos más sobresalientes del palacio en su casa de campo. Con los elementos que se guardaron, los planos deManuel Gómez Moreno, la dirección técnica del arquitecto malagueño Álvarez de Toledo y la aportación de sus antiguos propietarios, se inició su reconstrucción en 1965, pero no en su lugar original, sino al principio de la Cuesta del Chapiz. En 1983 el Ayuntamiento se lo adquirió a sus propietarios para instalar en él el Archivo Municipal y fue abierto al público en 1984. Hoy en día, es un lugar muy solicitado para acontecimientos sociales.
Presidiendo la plaza tenemos el Monumento a Isabel La Católica y Colón en el que se representa el momento en que Cristóbal Colón presenta a la Reina un pergamino con sus intenciones.
La obra es del escultor valenciano Mariano Benlliure Gil y le fue encargada para la celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América. La obra, de un enorme realismo, fue realizada en Roma por su autor y trasladada a Granada para su ubicación en la Plaza del Humilladero, cerca del río Genil. Su inauguración en octubre de 1892 produjo una enorme decepción en los granadinos porque esperaban la presencia de la Regente Dª María Cristina de Habsburgo y su hijo el Príncipe Alfonso (futuro Alfonso XIII) y no vinieron. La ubicación actual en la Plaza Isabel La Católica se produjo en el año 1962.

El Monumento a Isabel la Católica y Cristóbal Colón, también conocido como Monumento del IV Centenario, fue diseñado por Mariano Benlliure y consta de un grupo escultórico de bronce que representa un encuentro de Isabel I de Castilla con Cristóbal Colón.
Historia y descripción
La escultura a Isabel la Católica-Colón es la más destacable de los bronces de Granada. Obra del escultor valenciano Mariano Benlliure (1862-1947). Fue la contribución del Estado al IV Centenario de la Toma de Granada y del Descubrimiento de América. Un desastre de celebración en la provincia. Fue un monumento desgraciado desde sus inicios: el primer concurso para hacerlo fue declarado desierto; al segundo no se presentó nadie. Hasta que el presidente del Gobierno ─Cánovas del Castillo─ lo adjudicó a dedo a Benlliure, pero con el 20% de recorte presupuestario.
El artista se vio obligado a rebajar las pretensiones de su propuesta inicial de gran conjunto: eliminó la figura de Boabdil y cuatro destacados cristianos (Gran Capitán, Conde de Tendilla, Cardenal Mendoza y Fray Pérez de Marchena) que cubrían a la Reina bajo un dosel. También se suprimieron los dos bajorrelieves originales con escenas de la Toma de Granada; fueron sustituidos por una batalla en Vélez y el recibimiento de Colón en su primer regreso a Barcelona.
El genial maestro no quedó plenamente satisfecho con su trabajo y no lo firmó. Ni sus herederos con el entorno donde está ubicado hoy.
El grupo escultórico de bronce que remata el monumento representa un encuentro de Cristóbal Colón con la Reina Isabel, sentada en su trono. Este encuentro hizo posible la primera expedición a América mediante el acuerdo de las Capitulaciones de Santa Fe. La parte superior del pedestal sirve como escalera en la que Colón se detiene para inclinarse ante la reina. En el frontal las fechas en números romanos de lao Toma y del Descubrimiento, representados estos acontecimientos, por las figuras femeninas de una granadina nazarí y una indígena del Nuevo Mundo. En los laterales del pedestal se encuentran dos relieves que representan la Toma de Vélez-Málaga y el recibimiento de Colón en Barcelona tras regresar de su primer viaje. También constan, en todos los laterales, los nombres de ilustres personajes que participaron, de una forma u otra, en la Toma de Granada
La primera piedra del monumento se colocó a finales de junio de 1892. Mariano Benlliure envió las esculturas a finales de agosto. La conmemoración finalmente fracasó por completo; ni siquiera tuvo lugar el 12 de octubre como estaba previsto en un principio y la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena se negó a viajar a la ciudad para inaugurar el monumento. Esto provocó una revuelta en la ciudad que terminó con incendios, disturbios y barricadas. Con la ciudad en armas, tras prender fuego a los marchitos arcos ornamentales que se habían preparado tiempo atrás para dar la bienvenida al séquito real, el despreciado pueblo granadino desveló informalmente el monumento el 2 de noviembre de 1892 y se colocó en el Paseo del Salón.
Tras una resolución de 1961, el monumento abandonó su emplazamiento original en 1962 a su ubicación actual en la Plaza de Isabel la Católica, cerca del lugar de enterramiento de Isabel en la Capilla Real de Granada.